El otro día, me agarró un aguacero, me mojé toda. Llegando al trabajo tomé una toalla para secarme, pero la dejé y no la utilicé. A los pocos días me entero que un compañero me estaba acusando de que había mojado la toalla y la había dejado tirada en cualquier lado. Después me dijeron que había sido él. ¡QPM!