¡Mi cuarto es un motel!
El otro día, recibi un mensaje SMS de mi madre. No era para mí, sino para mi padrastro. Decía: “esta noche mi hija duerme en casa de un amiga, ¿lo hacemos en su cuarto?” ¡QPM!
El otro día, recibi un mensaje SMS de mi madre. No era para mí, sino para mi padrastro. Decía: “esta noche mi hija duerme en casa de un amiga, ¿lo hacemos en su cuarto?” ¡QPM!
El otro día, el médico me comentó que los exámenes confirman mi esterilidad. Mi esposa está embarazada de nuestro segundo hijo. Tendré que hacerle algunas preguntas. ¡QPM!
El otro día, mientras estaba jugando “fut” con unos amigos. Hablé a mi esposa para tratar de repegar los pedazos despues de la discusión del día anterior. Le dije:”Qué ricas están las tortas que me preparaste”, y me confesó que estaban rellenas de carne para perro (!) ¡QPM!
El otro día, despues de perseguir a un amigo para que me presentara a su prima, por fin me la presentó. Pero cuando ella supo quién era yo, me pidió que mejor le presentara a mi hermano (!) ¡QPM!
El otro día, llegué 10 minutos tarde a un examen final por culpa de un retraso en el transporte escolar. El maestro no me permitió presentar el examen y mucho menos dejarle explicar, por lo que tuve que volver a cursar la materia. ¡QPM!
El otro día, estaba con unos amigos en la cafetería de la escuela. En eso llegó una chava que me gustaba. Entonces unos amigos decidieron enviarle una galleta envuelta en un papel con un poema a mi nombre. Nunca me hizo caso. ¡QPM!
El otro día, me llegó un estado de cuenta de una tarjeta que no solicité. Es más, no tenía ni el plástico. Cuando hablé para cancelarla, me dejaron esperando horas para que después me colgaran. No pasaron ni 3 min cuando volví a marcar y me dijeron que hablara al otro día porque ya eran 9 PM.
¡QPM!
El otro día, dejé mi carro estacionado afuera de mi casa. Cuando salí agarré “en la maroma” a un par de chicos sacándole el “estéreo”. Después de unos cuantos golpes que nos dimos, uno de ellos me pregunta: “¿Pero por qué me pegas?”.
¡QPM!
El otro día, me subí a una ruta y pagué con un billete de 100 pesos. Al bajar, sólo pensé en llegar pronto y bajé corriendo, no me dieron el cambio. Después esperé al camión 2 horas. Paraba todos y nada. Al final me di por vencida. Me salió más caro que un taxi. ¡QPM!
El otro día, puse atención a la forma de manejar de los choferes de las micros y me percaté que todas las maniobras peligrosas, las hacen con toda premeditación ¡QPM!
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