El otro día, Doña Gumme me comentó que tenía ganas de invitarme unas “frías”. Nos fuimos a tomarlas. Después de unas cuantas me dice, “espérame regreso en 10 minutos”. Y nunca regresó. Me dejó con la cuenta. Pero lo peor es que me la encontré echando novio y cheves en otro bar. ¡QPM!